miércoles, 2 de enero de 2013

BENEFICIOS MARGINALES

Me encantan los beneficios marginales de mi trabajo, pero no hablo de aquellos que me producen un bien monetario, sino de aquellos beneficios que me enriquecen el alma. Hoy mientras trataba de comunicarme con una de mis pacientes de alzheimer me senti profundamente sorprendida y conmovida por que en un momento dado ella me tomó de las manos me miro fijo a los ojos y me dijo sonriendo "you are so beautiful" Wow, significativas palabras que abrazaron mi alma. Sé que aunque su mente esta tremendamente confundida, puede percibir el gran amor que siento hacia ella. Amo mi trabajo, no por la posición, no por el dinero, sino por que pertenezco a ese rompecabezas que me complementa como ser humano y hoy más que nunca fui muy bella ante los ojos de un ser puro que ya desde hace mucho tiempo se despojó de los prejuicios. Bendiciones!!!!!!!

miércoles, 21 de noviembre de 2012

AMAZING GRACE

Hoy fue un día hermoso en Juniper House, montamos el árbol de navidad con sus consabidas decoraciones envuelto todo en la magia de la música navideña. El suculento almuerzo con una espectacular variedad estilo bufet. Teníamos de todo desde el pavo, diferentes arroces, ensaladas variadas también y una mesa repleta de toda clase de postres. Lo más lindo del día fueron todos los agradecimientos y oraciones de nuestros abuelitos  y abuelitas. En la mañana recibí un regalo muy especial, iba caminando por el pasillo con una de las clientes y así de casualidad comencé a cantar suavemente "Amazing  grace" de momento escucho que mi voz tenia eco y dije, no, no puede ser que ella este cantando si apenas coordina para comunicarse. Me detuve, le tome las manos mirándola a los ojos y comencé a cantarle nuevamente, y ella canto conmigo estrofa por estrofa, su voz perfectamente entendible, clara, diáfana como la voz de los ángeles. ¡Dios mio, que emoción, que regalo de amor! Si alguien me pregunta si soy una persona exitosa, le diría con toda el alma que si, por que ahora puedo hacer lo que Dios me envió a hacer, cuidar a sus ángeles mientras regresan al cielo. Bendiciones!!!

viernes, 11 de mayo de 2012

AMELIA

Amelia Correa en su personaje " Matty" de la obra de teatro "La Inmortal"

La vida la llevaba a  prisa. Apenas contaba con trece años de edad y ya se encontraba inmersa en una relación romantica.  A los catorce años podia sentir cómo su vientre mágicamente se abultaba para traer al mundo a su primera hija, María Luz. La ilusión de una nueva vida, que era su responsabilidad, la enfrentó inesperadamente a una realidad ineludible; se convertía en mujer antes de tiempo. Atrás debían quedar sus sueños fantasiosos, sus ansias de aprender, su deseo de brillar en la sociedad, aunque muy dentro de su ser sabía que era alguien especial.
Con el pasar de los años siguieron llegando más niños, más responsabilidades, menos tiempo para ella. La miseria, el hambre y las enfermedades le arrancaron del alma algunos de sus retoños.  A los otros se los pudo ella arrancar de los brazos a la muerte. Mientras más crecían sus hijos se crecía ella también en edad cuerpo y sabiduría.  Traía dentro de su alma una imagen grabada; se soñaba vestida de blanco, con su cofia, sus medias y zapatos blancos. Cada vez que veía a una enfermera con uniforme suspiraba y decía: "¡Algún día... algún día!".  Su esposo nunca permitió que ella trabajara o que fuera a la escuela a terminar su educación.  Había muchos niños que atender, mucho trabajo que hacer en la casa.  Al pasar los años su esposo enfermó y ella le dedicó todos sus cuidados.   Él sabía que ella había sacrificado muchas cosas para dedicarse a la familia, así que un día él le dijo: "¡Qué podré hacer para pagarte tanto sacrificio!" y ella, que también llevaba una artista  aferrada al alma, le contestó sin pensarlo dos veces: "Cuando te recuperes llévame a participar a Tribuna del Arte".
El conocido Tribuna del Arte era un programa radial de artistas aficionados, muy famoso en aquellos tiempos, animado por Don Rafael Quiñones Vidal; de ahí salieron muchos cantantes que luego se hicieron famosos.  Cada sábado Amelia escuchaba el programa y se transportaba imaginariamente a la estación de radio. Su talento para cantar estaba más que probado. Poseía una melodiosa voz  natural que llamaba la atención de quien la escuchara cantar. Todos sabían que ella era totalmente capaz de ganar el galardón principal del programa de radio y su esposo también lo sabía: "Te prometo que si me levanto de esta cama te llevo a Tribuna del Arte, pero si me muero vé tú porque mi espíritu irá contigo". 
Algún tiempo después su esposo falleció y ella decidió mudarse con su carga de hijos del campo al pueblo.  Necesitaba moverse hacia un lugar donde se le hiciera más fácil conseguir trabajo y de paso tener un mejor lugar donde terminar de criar a sus cinco hijos.  Así que un buen día llegó el vehículo que transportaría a la familia hacia su nueva morada. Las pocas pertenencias que tenían cabían perfectamente en el camión y hasta sobraba un espacio cómodo para que los niños viajaran en la parte trasera. 
Después de algunos meses ubicándose y adaptándose a su nueva vida, se vistió con sus mejores galas y se fue en transportación pública hasta la estación de radio donde se transmitía el programa.   Allí en los ensayos descubrieron que ella se desarrollaba mejor cantando la música típica puertorriqueña.   Sus hijos en la casa esperaban el momento cumbre cuando por primera vez escucharían a su madre cantar a través de las ondas radiales.  ¡El momento llegó!  Don Rafael Quiñones Vidal anunciaba:   "Ahora con nosotros tenemos a esta joven viuda, 'la viudita alegre' Amelia Correa Cruz,  que nos canta un Seis Fajardeño, escrito por su padre, Don Juan Correa Félix".  La voz de Amelia se esparcía llegando hasta los rincones menos imaginados y llenando aún la  sala  de su casa y en ella, presos de una indescriptible emoción, se encontraban sus más fieles fanáticos.   La emoción fue mayor cuando al finalizar su actuación  Don Rafael Quiñones Vidal anunció: "Y nuestra viudita alegre se ha ganado: ¡una, dos, tres estrellas!". Este era el máximo galardón para la primera noche; tres estrellas que, además de significar que Amelia entraría a la segunda etapa, tambien representaba el premio de tres dólares que para ese tiempo ¡eran muy buenos!  Los que no ganaban recibían la "pesetita voladora", o sea, veinticinco centavos para el pasaje de regreso a sus casas.  Llegó la segunda semana y Amelia volvió a manifestar su maravilloso talento, esta vez ganó ocho estrellas.  A la tercera semana 'la viudita alegre' estaba muy nerviosa, pues si ganaba el premio de cincuenta estrellas entraría a formar parte la "Academia de Tribuna del Arte", donde tendría la oportunidad de participar del programa por un año para luego graduarse y recibir su diploma como toda una profesional en el arte del canto.  Toda su fanaticada estaba pendiente junto a la radio, los que la admiraban y estában seguros de que pasaría la prueba. Esperaban el momento cumbre en que se anunciaría el ganador de la noche, cuando de momento comienzan a fluir a través del aire los dulces acordes instrumentales de la melodía Campanitas de Cristal.  Los que estaban en el estudio fueron testigos oculares del momento en que el distinguido caballero Don Rafael Quiñones Vidal caminó hacia Amelia, gentilmente se inclinó ofreciéndole su brazo y con mucho orgullo desfiló con ella por todo el estudio a la vez que decía:  "¡Esta mujer canta mejor que un hombre!  Señoras y señores,  la ganadora de las cincuenta estrellas es...  Amelia Correa Cruz".  La algarabía corrió por medio de las ondas radiales y llegó hasta su hogar donde todo era emoción y sabor a victoria.  Esa fue la recompensa al sacrificio y al deseo de lograr lo que se quiere.  Amelia finalmente había comenzado a realizar su sueño y semanalmente iba a la emisora hasta que recibió su diploma de Tribuna del Arte.  Después de esa experiencia cantó en distintos lugares con nuevos bríos y nuevo nombre: 'La Consentida de Gurabo'.   Así pudo confirmar que, como dice la biblia, "Todo es posible si puedes creer".  
Su nueva vida trancurría llena de mucho trabajo, esfuerzo y capacitación diaria. Poco a poco abría sus ojos a este mundo que ofrecía recompensas a todo aquel que quisiera desarrollarse y sobre todo esforzarse. Después de un tiempo de trabajar como empleada doméstica en casas de personas pudientes se fue a trabajar a una fábrica de carteras y luego a diferentes escuelas públicas del pueblo de Gurabo como empleada de comedores escolares. 
El tiempo pasaba de responsabilidad en responsabilidad, sus hijos crecían y ya ella tenía un nuevo compañero y un nuevo hijo. Continuaba trabajando sin cesar,  pero dentro de su alma permanecía ese ferviente deseo de convertirse en enfermera. Ya había entrado a los cuarenta años y cada vez veía que su sueño estaba más lejano. Existe una ley divina que muy pocas personas conocen.  Todos alguna vez la han mencionado aunque realmente muy pocos le conceden la oportunidad de dejar de ser palabra para que se convierta en poder. Esa palabra mágica es la fe. No es esa fe romántica, no es esa fe vana, es esa fe que te hace ver las cosas que aún no son como si fueran. Amelia fue empujada por esa fe en medio de sueños y revelaciones.  Ella le había orado a Dios por el logro de su sueño. Le había dicho: "Dios, ya mis hijos están grandes yo creo que este debe ser mi tiempo para trabajar sobre mi meta; por favor, hazme saber si me conviene embarcarme a esta edad en este proyecto tan difícil".  Esa noche entró en un plácido sueño, llegó hasta una gran sala donde había muchas personas  y alrededor  se distinguían unos inmensos ventanales. El sol se colaba en todo su esplendor llenando la sala de luz.  Amelia caminaba por el lugar admirada por su hermosura.  Al fondo pudo apreciar una figura que llamó su atención,  en ese momento la figura comenzó a levitar acercándose hacia ella; inmediatamente supo que era un ángel, un ángel negro que irradiaba paz y armonía. Entonces le dijo:  "Amelia, sé que hace muchos años estás tratando de llegar hasta lo que es la misión de tu vida; ahora es el tiempo, vé y estudia que yo te voy a ayudar. Este sueño fue la confirmación que estaba esperando.  Inmediatamente comenzó a hacer los trámites para ingresar a  la escuela de enfermería Marta del Río. Muchas personas se sorprendieron de ver estudiando a una  mujer que supuestamente ya tenía su vida hecha y no faltó el ignorante que comentara que eso era una pérdida de tiempo.  Un año después Amelia desfilaba vestida de blanco realizando la ceremonia de "Toma de Cofia" y  luego se graduaba llevando en sus manos una lámpara encendida, símbolo de amor y compromiso ante los demás.  Finalmente se jubiló después de haber disfrutado más de veinte años de trabajo ayudando a miles de personas en el área de emergencias y en las salas de parto y post-parto del Hospital Sub Regional de Caguas, Puerto Rico.  Logró su sueño y aún después de haberse jubilado, sigue soñando con la misma intensidad porque aprendió que:
                   ¡Soñar es la llave que activa la fe! 

miércoles, 25 de abril de 2012

ESA ERES TÚ



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Mi imagen se reflejaba en el enorme espejo del baño, la luz perfectamente ajustada al ambiente mostraba una mujer madura con el rostro reluciente de felicidad por el nuevo empleo que era la contestación a las plegarias y anhelos anteriores.  Junto a mi una mujer hermosa que señalando mi imagen en el espejo me dice, “mira esa eres tú”.  Si, esa soy yo, contesté.  ¿Tú ves esa otra mujer en el espejo? Le pregunté. Sorprendida la miró y dijo, si, yo la veo.  ¿Es bonita verdad?  Si, en bien bonita, me contestó. Pues esa mujer tan bonita que ves en el espejo eres tu, le dije.  Me miró con cara de incredulidad y un dejo de angustia pasajera que poco a poco iba  convirtiéndose en alegría. Levantó la vista y por un instante se concentro en la mujer que se reflejaba en el espejo, “mira, tiene el pelo blanco pero es linda” dijo.    Si, esa eres tú, insistí,   se miró nuevamente en el espejo,   sonrió de medio lado  feliz de reconocerse por un breve instante y luego regresó a su aturdido mundo  repleto de fantasías.

lunes, 2 de abril de 2012

SHEILA ROSA CASTRO, Nuestra mujer de temple de hoy

Hoy me complace presentarles una joven  que comienza a despuntar como actriz y productora. Estudiante la Universidad del Sagrado Corazón en la cuidad de San Juan  de Puerto Rico.  Su especialización es el teatro.   Es la directora de un grupo de 25 artistas jóvenes  que llevan por nombre  ImaginARTE. La semana pasada después de muchos ensayos algunos de  estos jóvenes llenos de energía, vitalidad y sobretodo sueños  se presentaron en escena, siendo de acuerdo con  las críticas un total éxito.     Daniel Cardona, Erick Carrion, Jesus Roman, Belkis Colon, Marianela Payan, Ulises Santiago, Orlando Carle, Cristina Rodriguez,  Iris Fortuño, David Cardona bajo la producción de Eric Carrión  y dirección  de  Sheila Rosa  se botaron en el escenario.  La energía que fluía era contagiosa  y el mensaje expresado llego al público claro y preciso.    “Tenemos que apoyar a nuestros jóvenes para que cumplan sus sueños”  Comentó  Sheila Rosa orgullosa de su grupo de teatro.  Hoy en Mujer de Temple le rendimos homenaje al trabajo, esfuerzo y dedicación de esta joven y  a su grupo  que con pasión y orgullo  enarbolan la bandera del arte do quiera que van.  
Aquí les dejo la certera  crítica que les hiciera  EL POST ANTILLANO.


Unas palabras por la libertad: Festival de Monólogos en San Juan




De otro lado se destacaron también los jóvenes Daniel Cardona (“Los sueños sueños son, de Calderón de la Barca; y Scent of a woman, de Martin Brest); y, Jesús Román en una obra de su autoría (¿Qué es el amor?).  Ambos actores resultaron ser muy talentosos y dinámicos.

Curiosamente fui en la tarde de un domingo a una de las principales universidades privadas de San Juan, la Universidad del Sagrado Corazón, y me topé con un festival de monólogos que auspiciaba el grupo teatral Asociación Imaginarte.  Un grupo de estudiantes de teatro de la referida universidad, que se han juntado para en sus ratos de ocio, cantarle un cuento a la vida. 
Con un elenco de ocho jóvenes actores, y bajo la dirección de la estudiante (unos años mayor que los otros) Sheila Rosa, se presentaron 14 monólogos, algunos originales y otros no.  La puesta en escena, para jóvenes emergentes fue estupenda.  En particular porque los temas reflejaban la problemática de vida de la juventud, en un país que anda al garete.  Temas como la muerte, la sexualidad, el poder, y sobre todo, las frustraciones, fueron algunos de los temas que se presentaron en los monólogos.
Destaco los dos trabajos que presentó Marianela Payan. Por un lado “Mi Problema”  (de Marc Egea) y por otro lado, y de su autoría, “Soy una artista”. El primero plantea el problema que confronta una barrendera, cuando se encuentra con una persona que desea suicidarse en la vía pública, y el problema de vida mayor de la barrendera es que debido a la potencial muerte, no habrá de llegar a una tienda para cambiar un efecto personal.  Algo ocurrente, y sobre todo cómico.  Por otro lado en el monólogo “Soy una artista”, la joven Payan se enfrenta a un reto mayor desde una mirada muy personal: ¿para qué deseo ser artista, si nadie me augura una vida prospera? Escrito y actuado por ella misma, la personificación de lo que es, una estudiante que estudia teatro, guarda un buen manejo y ocurrencias.

Daniel Cardona (vestido de blanco) en el monologo Scent of a woman
Jesus Roman en “¿Qué es el amor?”
           

Pues que siga el teatro produciendo nuevas generaciones de jóvenes creativos.  Sea en monólogos o como parte de un elenco.

martes, 27 de marzo de 2012

COMPARTIENDO LA DICHA

Uno de los mejores regalos que una persona puede recibir  es un buen libro. Al menos para  mi no existe otra cosa que me llene más  de felicidad y regocijo que recibir un libro como regalo.  Quien me regala un libro realmente me conoce y me tiene aprecio.  De las manos de mi sobrina  Yaritza Milagros me llegó este libro tan especial que me toca  profundamente por varias razones;  primero porque ella me lo regaló como forma de agradecimiento con una hermosa dedicatoria   “Tia, gracias por estar conmigo en los momentos mas importante de mi vida y por apoyarme en todo, te quiero mucho,  atentamente, Yary”.   Pero esto no se queda ahí sino que me lo envió  autografiado por la escritora, una persona  que me llena de orgullo y que ha sido un pilar en el desarrollo y vida de muchísimos hermanos Gurabeños durante muchos años.  Debo hacer uso de su biografía  provista  en su libro “COMPARTIENDO LA DICHA”  para que conozcan un poco de la obra y trayectoria de una de las grandes personalidades que ha dado nuestro pueblo Gurabo, Puerto Rico.  Su nombre es Carmen Socorro Núñez  Rivera,  nacida y criada en el pueblo de Gurabo. Cursa todos sus grados escolares en las escuelas públicas de su pueblo natal. En la UNIVERSIDAD DE Puerto Rico recibe el grado de bachiller en Artes de la Educación, concentrándose en estudios sociales y teatro escolar.  Luego continúa sus estudios de postgrados recibiendo el grado de maestría  en Artes de la Educación en administración concentrándose en administración y supervisión escolar (elemental y secundaria).  Tomó cursos  hacia la maestría en teatro en la universidad de New York.  Entre sus más sobresalientes obras se encuentra el poema Vejez 1 que fue galardonado con el tercer premio en el certamen nacional de 1987 auspiciado por el Instituto de Cultura Puertorriqueño. 
Compartiendo la dicha es un trabajo que aun desde la dedicatoria fluyen las musas de las rimas en todo su esplendor.  Compartiendo la dicha y la gracia del Señor. Él colocó entre mis labios los versos de mi pasión , del lloro y las espinas, de mi tristeza y dolor; pero también la esperanza , la alegría y el perdón  que al brotar de la poesía eterna resurrección, aliviaran mis pesares e inundaron de ilusión la alegría de mi alma y el goce del corazón…      Dedica su trabajo muy tiernamente a sus hijos Rafaelito, Ruth Mara Y Sandra. 
Todo en este trabajo denota el profesionalismo y la experiencia de esta servidora pública pero más allá de lo aprendido y de lo estudiado sobresale su amor hacia sus raíces y su patria.  Muestra en su poesía historias perfectamente entretejidas y adornadas  por la rima, donde describe su vida en fragmentos que al unirse nos hace conocerla desde la niñez hasta el tiempo presente.   
Las tres narrativas son un sabroso postre  para degustarlo muy despacio . Son tres partes de la historia de nuestro pueblo, La primera de ellas “Riocola” refiriéndose a un personaje que muchos de nosotros conocimos y aunque siempre andaba en  harapos se ganó nuestro respeto por su decencia y educación, me atrevo a decir que podemos convertir el rio en un mar y sabremos quien es.  Así la describe Carmen;   Entonces la vi…iba a pie, si, era ella misma un lio y varias latas le acompañaban siempre, Su paño en la cabeza amarrado a manera de turbante, otro  trapo hacía las bases de cinturón. Medias largas y gruesas de algodón color carne cubrían sus piernas hasta las rodillas, torcidas en la parte superior formando un nudo para que no se le cayeran.  No pude evitar oír su eterno murmullo, soliloquio con ritmo de rosario  -Que si las estrella ,  que si los bomberos, que si el policía, que si las mangueras con las enfermeras, que si nadie dijo lo que pasaría…     
La segunda narrativa es la descripción de una leyenda muy conocida en el Cerro de Gurabo,  El Yure.  Todos los que viven en ese lugar una que otra vez han escuchado el ruido de  las cadenas que arrastra eternamente el  hombre sin cabeza que corre velozmente en su caballo escaleras abajo.
La tercera  Pas…entre nosotros  es un tributo al recuerdo del hombre más fuerte que ha vivido y creo que vivirá entre los gurabeños,  Pascual .  
  Gracias Carmen Socorro Núñez por esta aportación literaria y por contar estas  historias que se hubieran tal vez quedado dormidas u olvidadas. Gracias por tu refrescante poesía, lindas pinceladas de luz para arrullar el alma.
NUESTRA MUJER DE TEMPLE  DE HOY

CARMEN SOCORRO NÚÑEZ RIVERA

martes, 20 de marzo de 2012

LA YEGUA SERRUCHO

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¡Recordar es vivir! Y dentro de esos recuerdos fluyen, como hadas mágicas, sentimientos de nostalgias y añoranzas. ¡Ay!, quién pudiera cerrar los ojos y al abrirlos encontrarse nuevamente en vivo y a todo color en aquella época dorada, vista bajo el cristal de la lupa del recuerdo; a veces perfeccionada por el amor, otras veces exagerada o tal vez subestimada por la falta de detalles:
Allá, desde el recuerdo del tío Seferino, surge este personaje que, a no ser por él y por sus mágicos y nostálgicos relatos, se hubiera quedado dormido por ‘sécula seculórum’.
El ser humano ha sobrevivido por obra y gracia de su curiosidad infinita. Siempre en busca de un futuro mejor, soñando, y logrando sus sueños. Hoy no existe un sólo lugar donde podamos posar nuestra vista en donde no encontremos la idea o el sueño de otro ser humano. Idea que se trabajó, se perfeccionó con el tiempo y ahora todos, de una manera u otra, disfrutamos. A decir verdad, debemos reconocer que estamos totalmente rodeados de sueños cumplidos y metas alcanzadas por alguien que se atrevió y persistió hasta alcanzar su objetivo. En este tiempo las opciones para cubrir nuestra necesidades, no importa cuales sean, son variadas y al gusto del consumidor.
Hace sesenta años atrás las cosas eran distintas y ahí es donde entra nuestra flamélicamente desnutrida yegüita Serrucho. Obviamente, el nombre le hacía honor a su apariencia por lo larga, larguísima, tan larga que sobre ella se podían montar diez muchachos y todavía sobraba espacio. ¡Qué larga era la yegua Serrucho y qué flaca, escuálida, diría yo! Su espinazo se levantaba en nudos, mostrando perfectamente el cajón de las costillas, haciendo difícil, sino imposible, la montura a pelo(al menos así la describe tío Sefe).
Resulta que la yegüita era el único medio de transportación de mi abuelo y su familia en aquella época. Entonces, con todo y su *inicutible  flacura, prestó los servicios de camioneta familiar. Todo lo que había que cargar se lo echaban al lomo. La yegua Serrucho tenía su caballero oficial; este trabajo le tocaba al tío Patricio. Me cuenta tío Sefe que un día, necesitados de salir para unirse a unas parrandas navideñas, echaron mano de la yegua Serrucho. Tío Patricio, como jinete oficial, se montó al frente, abuelo Epifanio detrás de tío Patricio, luego mi papá Luciano y en la parte de atrás se montó tío Sefe. Los cuatro iban cómodos porque todavía quedaba espacio para dos personas más. ¡Ah, pero esta yegua Serrucho también se las traía! Ella, como toda buena fémina de temple, tenía ciertas reglas y restricciones.
Contentos y cantando décimas navideñas, partieron los cinco camino abajo para acceder a la carretera principal que los llevaría al convite de navidad. Queriendo cortar camino, tomaron un atajo donde se encontraba una ciénaga de berro. El camino, un poco escabroso, le resultaba a tío Seferino peligroso y en su afán por no caerse de la yegua, le apretó los talones descalzos contra la barriga. ¡Rompió la regla! La yegua Serrucho les tenía totalmente prohibido que le tocaran la barriga porque ella era muy cosquillenta. Acto seguido, se levantó en dos patas y dejó caer a sus cuatro ocupantes en la ciénaga de berro. Después echó a correr internándose en el monte. A ellos no les costó más remedio que limpiarse la ropa lo mejor que pudieron, siguiendo su camino a patitas, primero maldiciendo a la yegua y después de un rato riéndose de muy buena gana porque tío Sefe había violado la regla de oro de la yegüita Serrucho.
Pero la historia no termina ahí. Después de caminar varias horas, sucios y hambrientos llegaron al lugar de la parranda. Aquello era el cielo abierto: ron cañita, música de cuatro y guitarra, baile bien ‘formao’. Allá en el fogón se podían distinguir las grandes ditas desbordadas de batata asada, guineítos sancochados, chicharrones y carne de cerdo, morcillitas picantes y sin pique...
La dueña de la casa resguardaba el fogón y a cada nuevo invitado que llegaba le servía tremendo cerro de comida; a todos menos a los que habían caído en la ciénaga del berro. Abuelo, hambriento y preocupado por sus hijos, fraguó un plan de emergencia. Se acercó a la dueña de la casa y haciendo uso de toda su gallardía y elegancia natural la invitó a bailar. Mientras la doña se divertía de lo lindo, tío Patricio, tío Sefe y mi papá se apropiaron de las ditas de comida y siguiendo el ejemplo de la yegua Serrucho, se internaron en el monte. Al terminarse la pieza de baile la doña vio que la comida había desaparecido. Mi abuelo, ni tonto ni perezoso, agarró una raja de leña y blandiéndola en el aire decía a todo pulmón: "Ay, si yo agarro a esoj bandoleroj que se robaron la comía... loj mato.  Y que no me aguante naiden polque juro que loj mato".
Después de un rato, abuelo se escabulló disimuladamente hacia el monte para continuar la fiesta; esta vez ‘jampiándose’ una colosal dita de arroz con gandules , chicharrones de cerdo y morcillitas picantes y para completar se mandó un juanetazo de pitorro por aquello de darle alegría al espíritu. Y colorín colorado, este cuento felizmente se ha acabado,  porque... ¡Barriguita llena, corazón contento!
            Dedicado a tío Seferino y a sus dulces recuerdos de juventud.


*inicutible= Esta palabra no aparece en el diccionario porque realmente fue creada por un ser que, a pesar de los años, todavía guarda esa maravillosa inocencia infantil.  Su nombre es Iris.  Ella utiliza esa palabra para describir algo muy delgado o pequeño. Esta palabra forma parte de nuestro vocabulario familiar.


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