viernes, 24 de febrero de 2017

REGALO DE CUMPLEAÑOS


REGALO DE CUMPLEAÑOS


E

l sonar del teléfono la saco de su sueño a las siete de la mañana. Con mucha pesadez comenzó a estirarse y restregarse los ojos. Por un momento olvidó que estaba enojada, muy enojada. Prácticamente se había desvelado. No fue sino hasta la madrugada que logró conciliar el sueño:

 "Ay Dios mío, cuántas veces le he dicho a este hombre que si se va a amanecer en la calle que al menos me llame para saber que está bien. Ese maldito trabajo. ¿Por qué tienen que atraerle tanto las cosas prohibidas? Ah no, pero como él dice que 'el que trabaja es porque no sabe hacer nada más'.  Y él tan inteligente, vive con la vida en un hilo; adrenalina pura, descontrol total. Su forma de vivir no va de acuerdo a sus sentimientos ni a su calidad humana. Es un Robin Hood moderno. Quiere resolverle problemas a todo el mundo. ¡Hum, y a mí, que me parta un rayo! ¿Por qué tiene que vivir tan a prisa? Vive tres días en uno, constantemente en un corre y corre. Ah, y de mujeres ni se diga, le llueven como agua del cielo. Menos mal que mis cuernos son de rosca y me los quito cuando quiero. Es más, ya ni me importa si sale con otras. Total, nunca me falta nada. Soy su legítima esposa, la madre de su hija, la que puede, la sagrada. Podrá pajarear por ahí con quien sea, pero siempre termina en mis brazos porque, después de todo, es a mí a quien ama".

La noche anterior él había salido con su jefe a hacer la última ronda de recogido de números para el próximo sorteo de la 'bolita'. La última vez que ella lo vio fue como a las nueve y media de la noche, frente a la casa del padre de ella, que casualmente había llegado de Estados Unidos para pasar un tiempo con su familia. El abrazó a la niña y bromeando la regañó a ella por haberle abierto su correspondencia. Después, ella se fue a su casa a esperar a que él llegara... pero no llegó:  "Este tiene que haberse ido para la 23 con la amante nueva esa que tiene, la tal Monín. No sé qué de bonito le ve si esa mujer hasta parece un macho. Bien le pusieron el nombre, no porque sea un estuche de monerías, sino porque parece una mona. ¡Pendeja...! Se cree que yo no sé quién es ella, pero me va a conocer, claro que me va a conocer. ¡Condenación!,  un día de estos se me va a reventar el corazón de tanta angustia".

A eso de las tres de la madrugada lo llamó al teléfono celular, pero no recibió contestación. Finalmente el sueño la venció. Entre dormida y despierta lo sintió llegar sonando las llaves. Pensó en levantarse para reclamarle por la tardanza, pero prefirió esperar a que llegara la mañana. Sabía que sus encontronazos siempre terminaban en besos y caricias, arrumacos y amor, pero ella estaba demasiado enojada como para premiarlo. Finalmente lo sintió acostarse a su lado y sus nervios se tranquilizaron dando paso al sueño profundo.

Al sonar el teléfono se dio cuenta de que él no estaba a su lado. Se habrá ido al baño, pensó:

-"Hello", ¿quién es?

-Hola, soy Ana, la esposa de Carlos (el jefe de su esposo).

-Ah, hola. Me extraña que estés llamando a esta hora.

-¿Ya sabes la noticia?

-No, ¿qué noticia?

-Lamento ser yo quien te lo diga, pero a nuestros esposos anoche les hicieron una encerrona. Mi esposo esta herido en el hospital y a tu esposo lo mataron...

Un dolor, jamás experimentado por ella, invadió su cuerpo, su alma, su espíritu. Dejó caer el teléfono y un súbito grito de angustia se abrió paso garganta afuera sin control. Era un grito que le parecía ajeno, salido de otra persona, de otra menos de ella. "Él me puede causar cualquier dolor, pero no este, no este". Luego pensó en la niña y su fuerza maternal la obligó a tranquilizarse. Se dirigió hacia el baño con la esperanza de encontrarlo allí. Como en cámara lenta levantó su rostro para mirarse en el espejo y efectivamente, ahí estaba tras ella, abrazándola como siempre. Sus brazos fuertes la rodeaban apretándola contra su pecho. Ella cerró sus ojos respirando aliviada y deleitándose en el momento mágico que la llevaba a perdonarle todos sus errores pasados, presentes y hasta futuros. Al abrir sus ojos se encontró de nuevo sola; entonces, en medio de un dolor indescriptible, reconoció que realmente él se había ido para siempre.

Recordó que una semana antes su propia imagen en el espejo le había dicho que se iba a convertir en viuda. Ella estaba acostumbrada a ver y sentir cosas entrañas, por eso no le había prestado mucha atención al incidente. Ahora, desgraciadamente confirmaba que su imagen le había dicho la verdad.

Un rato después llegó Ana para contarle los pormenores.  Le contó que los hombres habían sido emboscados en una carretera y que ni siquiera les dio tiempo de sacar sus armas para defenderse.  El esposo de Ana estaba malherido, con la vida dependiendo de una máquina a la cual estaba conectado.  Su esposo había muerto en el lugar de los hechos, fulminado por siete balazos.

Dos horas después ella se encontraba junto a su padre en la oficina del forense para identificar el cadáver. Hasta el último momento deseó con toda su alma que todos se hubieran equivocado. No, no podía ser, su esposo, el invencible, el hombre fuerte, valiente, astuto, el más querido por todos. No, nadie podía vencerlo. Lo mas seguro que se trataba de otra persona. El forense interrumpió sus pensamientos mostrándole las fotos del difunto. Un temblor incómodo se apoderó de ella, ni siquiera tenía el valor para posar  su vista sobre las fotos. Respiró profundo para armarse de valor y miró con angustia los rasgos indios de su compañero. Sus ojos a medio cerrar denunciaban la desesperación de sus últimos momentos de vida:

-Señora, ¿Es este su esposo? preguntó el forense.

-Sí, pero no.

  

-¿Es... o no es?

  

-Sí, pero no.

  

 -¿Eso significa que este cadáver corresponde a su esposo?

  

 -Sí, pero no.

  

-Señora, ¿es él?..   Necesitamos saber con seguridad si es él.

  

 -Sí, es él pero... ¡no puede ser!, contestó sollozando.

  

 La mujer que ella había sido hasta ese momento murió junto a su esposo y en su lugar quedaba una persona distinta que comenzaba a vivir de nuevo.  Tendría que reinventarse, entrenarse, aprender, porque tan dependiente de él como era, se había quedado en un limbo.  Ahora tenía las riendas del hogar, de su vida y la de su hija.  Ahora le correspondía contestarle todas sus preguntas; aunque, por más que quisiera no iba a poder suplir la necesidad de la niña de verlo y sentirlo.  Esa inconformidad perenne y sin solución la llevaría para el resto de su vida atada a ella, atada a su pecho... el dolor jamás se iría.

 

 

 La necesidad y el dolor le dieron con todo lo que tenían aprendiendo a duras penas a desenvolverse sola.  Constantemente sentía a su esposo rondar por la casa.  Lo sentía llegar sonando las llaves, acostarse junto a ella, abrazarla.  Otras veces podía percibir su olor flotando en el ambiente.  A veces la percepción era más real, como ver cuando se abría el portón de la casa y a su perro ladrar con alegría moviendo la cola.  Otras veces el radio del auto se encendía solo, como acostumbraba encenderlo él cuando limpiaba su auto.  A veces, después de ducharse, sentía cómo sus manos la tocaban hasta desenrollarle sutilmente la toalla del cabello.  Las pocas veces que no lo sentía iba al armario donde guardaba su ropa y se ponía sus camisas.  Así se sentía abrazada por él. 

 

Se sorprendió un día que casualmente vio caer de los bolsillos de su pantalón un papel. Lo recogió y se dio cuenta de que era el recibo de una tienda; ¡fueron tantas las cosas que quedaron inconclusas! Dentro de dos semanas sería el cumpleaños de ella. Era el primero, después de diez años, que pasaría sin él. El primero sin sus regalos y sus mimos. Recordó que semanas antes de morir salieron a las tiendas y él indagó, como quien no quiere la cosa, qué le gustaría para su próximo cumpleaños. Ella le mostró un equipo de música para la sala de la casa. Ahora eso no importaba, con gusto hubiera ofrendado todas sus comodidades a cambio de la vida de él. No obstante, curiosa ante el hallazgo se dirigió a la tienda para ver de qué se trataba.

 

 

 Entrar a la tienda la transportó a su última visita tomada de la mano de él. Caminó por los pasillos y entre góndolas de mercancía iba recordando toda la conversación de ese día. Recordó que él le había comprado a su hija varios vestidos y algunos juguetes. Como siempre, la conversación era la misma: "Estás consintiendo mucho a la niña. No debes comprarle tantos juguetes", le decía. "Ella se lo merece porque es muy buena", contestaba él.  Después del recorrido del recuerdo y la nostalgia, se acercó a la empleada de la tienda y le mostró el recibo. La empleada leyó la información y le dijo: "A ver, sí, mira, esto lo compró un caballero hace un mes. Lo pagó en su totalidad, pero nos pidió que se lo guardáramos porque era el regalo de cumpleaños para su esposa. "¿Es usted su esposa?", preguntó la joven. "Sí", contestó ella. "Se ve que su esposo la quiere mucho. Supongo que debo entregárselo. ¡Feliz cumpleaños!", concluyó la joven, poniendo una caja a su disposición. Ésta contenía el equipo de música que, en su visita anterior a la tienda, ella le había indicado a él que le gustaba. Un sollozo largo y profundo se apodero de ella. Fue presa de una mezcla de sentimientos encontrados: dolor porque él se había ido, alegría de saber que ella siempre estaba en sus pensamientos, certeza de que, a pesar de todas sus amantes, ella fue indiscutible y eternamente su gran amor. Otra vez percibió su perfume y sintió sus brazos fuertes consolándola. Entonces supo que él no se había ido porque mientras ella lo amara él continuaría abrazándola una, otra y otra vez...

                       A Gul, a su recuerdo imborrable.

 

 

jueves, 23 de febrero de 2017

EL TORO DE SEIS PATAS

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(Historia verídica narrada por la luna)

E

l recuerdo de los años mozos hace revivir la imaginación y endulza el alma. ¿Quién dijo que no existe? Algunos piensan que es fábula, pero ellos-los muchachos del barrio-todavía cuentan con emoción la impresionante historia de aquella madrugada:

Esta historia da inicio entre la comunidad José Mercado y el barrio Tomás De Castro en Caguas, Puerto Rico.  Guacho, Alima Olla, Córdova y otros siete, montaron su equipo de baloncesto "Dream Team" al ser invitados a Tomás de Castro para participar de "El Torneo Amistoso".  Aún no sé porqué le decían Guacho al más espigado de todos.  Lo que sí sé es que el negro Alima Olla se ganó el apodo porque siempre que iba con los muchachos a dar parrandas navideñas terminaba en las cocinas comiéndoselo todo, incluso raspando el 'pegao' de las ollas. Córdova siempre fue llamado por su apellido y los otros siete... cada uno tiene su larga historia.

Como les iba diciendo, los muchachos se prepararon bien para competir en "El Torneo Amistoso".   El partido final-en el cual quedaron victoriosos-terminó a eso de la media noche, hora en que se percataron de que se habían quedado sin transportación. Jóvenes, vigorosos y atrevidos al fin, decidieron regresar a sus casas caminando. Iban entretenidos haciendo chistes de muertos y aparecidos, disfrutando del aire fresco y confortable de media noche, aunque la densa oscuridad los hacía mantenerse desfilando uno tras otro, como un ciempiés. Repentinamente escucharon ruidos extraños en dirección hacia ellos que se hacían cada vez más fuertes. Parecían jadeos profundos: "jhhh, jhhh, jhhh..." seguidos de varios trotes. Con carácter suspicaz Guacho musitó, colocando su dedo índice en sus labios: "Sh... no hagan ruido, parece ser un caballo". Córdova respondió tembloroso: "No, no es un caballo, es un fantasma". Y Alima Olla vociferó: "Dios mío, no dejes que ese Chupa Cabras me agarre, todavía soy virgen".

Ante la incertidumbre, Córdova se inclinó para ver al supuesto fantasma; los demás siguieron su ejemplo. De repente Guacho exclamó: "Ay, es un toro". A lo que Alima Olla respondió: "Eso no es un toro na'... Sí, es un toro... y de seis patas". Si el toro de seis patas trotaba intimidantemente hacia ellos, más corría el "Dream Team" jalda arriba, pasándole por el lado a la cancha de baloncesto que habían dejado atrás minutos antes.

Rendidos, se detuvieron en un claro de luz y varios segundos después vieron como mágica y milagrosamente, el toro de seis patas se dividía ante sus ojos en tres jóvenes atletas que estaban trotando. Los atletas pasaron por el lado de los 'valientes' muertos de la risa y ellos no tuvieron más remedio que echarse a reír también. Finalmente retomaron su camino habiendo ganado una historia interesante, digna de contar.

Ellos nunca lo supieron pero allá, maleza adentro, imponente como El Josco de Don Abelardo Díaz Alfaro, musitaba el verdadero toro de seis patas: "Un poco más y me agarra ese monstruo.  Menos mal que se regresó y pude escabullirme; preferí no dañarme la noche haciéndole frente a un ciempiés gigante".   

 

 

Moraleja-  No todo lo que parece ser, es.

           A Guacho, recordando sus locuras de  juventud.                    Carmen e Idalia Castro Correa

 

 

 

martes, 21 de febrero de 2017

CICLOS QUE SE CUMPLEN

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💔💔💔💔
EN HONOR A BOXTER


Es imposible explicar  la gran gama e intensidad de los sentimientos.
Esas raíces que se extienden dentro nuestro, que viven y respiran, que se agrandan y se achican sin permitirnos tener el más mínimo control de ellas.  El sentimiento de impotencia que nos arrodilla y nos hace entender que en algún momento sucederá y luego el sentimiento de ternura, de amor inmenso y profundo que te levanta del suelo,para cargarte en sus brazos.    
Todo eso lo expresa mi amiga Yaritza en este breve relato.



Sentada en mi patio observando a mi amigo hace por 10 años caminar de un lado a otro desesperado, triste, cansado en ocasiones con pasos torpes
Algo le sucede a mi amigo que ya respira con dificultad,entre paso y paso se sentó a mis pies y yo le digo que te sucede estas cansado y viejo; el se recuesta y me mira con tristeza; de mirada a mirada le dije has sido un buen compañero, buen amigo, excelente protector, nunca he tenido quejas de ti si tienes que irte vete tranquilo que yo estoy muy orgullosa de ti, gracias por ser tan bueno y así cambie mi mirada el se paró nuevamente y siguió caminando de lado a lado y volvía y se recostaba... que tristeza saber que cualquier día encuentro a mi perro muerto pero hay ciclos que se cumplen y el esta culminado el suyo
. : /  Escrito por : Yaritza Morales Ramos

lunes, 20 de febrero de 2017

CUANDO UNA MADRE SE VA.



Cuando una madre abandona su vehículo carnal se quedan los hijos con una inmensa desolación. El cordón umbilical emocional se desprende y el espiritu de los hijos se queda flotando en el aire, es como volver a nacer pero esta vez de verdad. Sin controles, ni enseñanzas nuevas, ni nuevos consejos. En ese momento es que hay que hechar mano de la acumulación de consejos y experiencias impartidas por la madre. Hoy se cumplen tres años de la partida de nuestra sagrada madre. Doña
AMELIA CORREA CRUZ. Quien siempre fué una artista, quien llevaba en su sangre esa magia especial que sólo le ha sido otorgada a algunos pocos. Madre abnegada, madre sabia, fiera para defender a sus hijos. Madre no puedo decir que te extraño, lo siento mucho si suena raro pero no la extraño. Cómo extrañarla si camina día a día conmigo, si me habla, si cada mañana la veo en el espejo, si vive conmigo y dentro de mí. Son tres años que abandonaste el cuerpo que albergó tu espíritu pero tú, tu escencia sigue viva dentro de todos los que te amamos. AMELIA CORREA CRUZ eres un ángel de luz.

domingo, 19 de febrero de 2017

TELETRANSPORTACIÓN


TELE TRANSPORTACIÓN


A

ntaño:

 

Mi casa, como todas las del campo donde vivía, contaba con el particular y autóctono estilo campesino. Eran casas de madera construidas sobre una base de socos o pilotes que las sostenían.

Muchas veces las casas quedaban lo suficientemente separadas del suelo como para dejar un espacio bastante amplio donde animales y niños encontraban un refugio o un lugar donde jugar y soñar. Allí, bajo la casa, se encontraba mi refugio favorito; un rinconcito muy especial donde mis padres guardaban los sacos de carbón que ‘clandestinamente’ sacaban en el monte.

Tenía este carbón una textura muy diferente al que se conoce hoy. Era fabricado con leña de Ausubo, Maricao, Guavá o Guayaba. La confección de este carbón tomaba varios días, en los cuales había que prestarle atención casi continua, comenzando con el corte del árbol escogido, hasta preparar la carbonera del todo. Existía en ese entonces una leyenda que, si mal no recuerdo, rezaba que si se dejaba una carbonera desatendida, venía el diablo y la dañaba. Era por eso que el que prendía una carbonera tenía que dedicarle por lo menos varios días y noches. Mi papá, quien era un luchador constante, de vez en cuando encendía su carbonera para después ir a vender el carbón al pueblo en su caballo llamado Verano. El resto del carbón lo almacenaba en sacos, debajo de la casa. Me fascinaba la textura del carbón porque me permitía escribir en los socos o debajo del piso de la casa. Escribía cosas simples porque todavía no iba a la escuela: papá, mamá, Idalia.

Cierto día, en una de esas escapadas, fui a mi refugio a escribir y me di cuenta de lo pequeña que era. Sabía que la gente crecía y que las niñas se convertían en señoritas bonitas, como mi mamá; entonces, con todas mis ansias, cerré los ojos y me vi adulta, caminando con zapatos de tacón alto, un vestido floreado ceñido al cuerpo y con el cabello largo y suelto jugando con el viento. Apreté fuertemente los ojos y dije: "Cuando abra los ojos seré una mujer grande". Esa imagen de mi vida quedó congelada en el tiempo porque esa niña soñadora permaneció con los ojos cerrados indefinidamente... 

A

yer:

 

La fresca brisa del mes de mayo me invitó a sentarme en el balcón después del almuerzo. Era casi la una de la tarde. Jorge (mi esposo) estaba trabajando y las niñas (Wanda y Xiomara) estaban en la escuela. Yo me deleitaba con el maravilloso día. Desde el balcón podía ver a lo lejos el área donde nací y me crié. Me tocaba imaginar o tratar de recordar cómo era ese lugar tan distinto y especial donde di mis primeros pasos, donde supe que era dueña de todo lo que mis ojos podían ver. La libertad era completa y absoluta y el sólo hecho de correr me hacía sentir que podía volar. Mentalmente recorrí la carretera cerca del río, luego crucé los pelos de alambre logrando acceso al camino de tierra.  Llegué hasta la loma a casa de abuelo, caracterizada por el poste de la luz; el único vestigio de civilización que existía en mi campo. El olor a arroz guisado con habichuelas frescas recién cosechadas, me hizo suponer que abuela Julia estaba cocinando en el fogón. Casi podía verla recogiendo las vainas que contenían el sabroso grano de la enredadera enrollada en los alambres de púas. Más abajo estaba la casa de Marta, bendecida por un espectacular bambual que sonaba al compás del viento. Este lugar era el predilecto de los vecinos para sentarse a conversar. Eran agradables tertulias que disfrutaban grandes y chicos. Mientras los grandes conversaban y asaban mazorcas de maíz, los chicos corríamos y jugábamos a campo abierto sin preocuparnos de autos que nos atropellaran ni exponernos a peligros. Unos escalones de tierra daban acceso a mi casita de madera, pintada siempre de azul añil. Para mi sorpresa allí, debajo de la casa, encontré a una niña con los ojos cerrados, que al sentirme soltó una carcajada y sorprendida salió corriendo fundiéndose conmigo en un abrazo...

 

H

ogaño:

 

 

La brisa del mes de mayo me besa de nuevo, esta vez haciéndome sonreír y susurrándome al alma...

¡Creciste Idalia, eres toda una mujer!

 

 

jueves, 14 de enero de 2016

Priscilla Morales, Nuestra mujer de temple de hoy

Mujer de temple fue creado especialmente para resaltar la vida y obra de esas super mujeres que miramos a diario como un ejemplo a seguir.  Es muy fácil hablar sobre atistas famosas, gente que todos reconocemos y que de alguna manera nos crean cierta curiosidad de saber cómo viven  y cómo hacen para gastar sus millones, cosa que no  aporta  mucho a nuestras vidas reales.  Finalmente nos damos cuenta de lo retiradas que estan estas personas de nuestro verdadero entorno, de nuestras trabajos, vicisitudes, aún de nuestras alegrías y triunfos personales .
 Sin embargo existe en nuestro propio entorno un sin fin de mujeres valientes y aguerridas que hacen de su día a día un culto al verdadero amor que no conoce límites.  Este es el caso de esta mujer de temple que engalana nuestra portada hoy, Su nombre es Priscilla Morales. Conocí a Priscilla en un hospital especializado en personas con discapacidades severas, (muchos de ellos conectados a un respirador artificial),   donde durante algunos años ha tenido a su niña hospitalizada.
Diana es una hermosa jovencita que disfrutó de una niñez completamente normal.  A los once años de edad se le desarrolló una infección cerebral muy severa que atacó paulatinamente el resto de su cuerpo. Comenzó con convulsiones y poco a poco fue perdiendo la habilidad de moverse y caminar.  El proceso de esta enfermedad fue muy triste y angustioso.  En medio de todo ese dolor, esa frustración, ese sentido de impotencia, estaba esta madre como un ángel guardian al lado de su niña. Con una esperanza ferrea de que algún día  Dios nuestro Señor hará el gran milagro que le devolverá la salud a Diana y a ella la tranquilidad que tanto anhela.
Se necesita poseer un gran y genuino amor para convertir esta difícil situación en una que te llene el alma de alegría.  Deleitarse en romper todas las barreras que se presentan a diario para llegar al hospital después de una ardua jornada laboral, saber que aunque le duela hasta el ultimo cabello tiene que arrastrarse hasta su vehiculo para llegar junto a su hija para bañarla cambiarle la cama con sábanas limpias, ponerle sus cremas y su pajama para dejarla confortable, por supuesto que en el hospital hay enfermeras que se encargan del aseo de los pacientes, pero la mano , la experiencia, el sexto sentido de una madre es indudablemente insustituible. La madre tiene su tiempo para tongonearla, contarle las cosas que suceden afuera, cantarle, hacerle chistes, besarla, besarla, besarla...
  Esta madre ha sido fiel, apoyando a su niña en todo tiempo, Su amor sobrepasa su deber, es una de las pocas personas que se ajustan bien la falda o los pantalones y anteponen su comodidad, sus deseos, sus metas para dedicarse en cuerpo y alma a ese ser que tanto la necesita. Personas como Priscila son dignas de una gran admiración, por eso le rendimos este homenaje escrito, que todas las personas sepan su gran calidad humana y que su breve reseña llene de esperanza y luz a todas aquella mujeres y hombres que como ella han entregado sus vidas a una persona enferma o totalmente discapacitada. Dios te bendiga Priscilla,  
Dios te bendiga mujer de temple 



 Conviviendo diariamente en un hospital como este,  nos damos cuenta que todos los amores no son iguales. Vemos el abandono en su más desgarradora faceta, pacientes totalmente abandonados a su suerte, sin familiares o amigos que los vallan a visitar.  En estos lugares es que se conoce el verdadero significado del amor, ahi es donde realmente se llora (sin lágrimas) al paciente. En la visita, la mano tierna y delicada, la dulce voz dandole palabras de aliento, el abrazo reconfortante.  ¡El llanto después de la  muerte es fluido inutil, un insulto a la escencia de esa persona, es la mas grande de todas las hipocrecias!

miércoles, 12 de marzo de 2014

Amelia Correa Cruz, Feliz cumpleaños

¡Que fuerza! ¡que forma de enfrentarse a la vida, que compasiva, que buena enfermera fue!     Esa es mi mama, una fuerza inagotable que se mueve a sus anchas cuidando a sus cachorros aunque seamos viejos en edad. Ella sabe que dentro de nosotros se quedó guardado el niño o la niña que todavia espera escuchar su voz y verla cantando la nana del concolincon.  Es inevitable el taco en la garganta, pero es un insulto a su memoria, por que ella fue fuerte hasta su último momento. Por ella y en memoria de ella hemos decidido ser felices, hemos decidido agradecerle con actos y con hechos la bendita oportunidad de habernos dado la vida. Queremos que sepa que amamos la vida, que todos nuestros dolores, tristezas y angustias no opacan la bendicion de vivir. Que a través de este milagro conocimos que existe, el amor, la bondad y un Dios todocreador que mueve el basto universo. Somos, estamos, existimos gracias a ella.  El día de hoy cumples 82 años y los celebramos recordándote, envueltas y envueltos en una mágica nube de amor, contigo a nuestro lado.  Nunca te fuiste, tu presencia se reconoce en cada objeto, en cada olor, en cada chiste, en cada canción, somos tú, viviendo en nosotros.  Haz dejado una estela de buenas obras tras de ti y nos enorgullece grandemente ser tus hijos.  Madre amada, sé que descanzas en paz por que cumpliste a cabalidad con tu misión. Esto es solamente un viaje pasajero,   un poquito más y estaremos todos reunidos nuevamente disfrutando los unos de los otros en nuestro verdadero y eterno hogar, donde el llanto y el dolor no sera mas!  ¡Bendición mami, buenas noches, dulce sueño! 

  De tus hijos:     MARIO, DELFINA,IDALIA, LUCIANO, CARMÍN, ANTONIO.