jueves, 6 de julio de 2017

Amado Cáncer Capítulo 3

 
Amado Cáncer           Capítulo 3

La casa sin la abuela se había convertido en un laberinto sombrío. Todo lo que se escuchaba eran pasos lentos, tristes, como si las palabras y la vida normal obstaculizaran el recuerdo y la escencia sutíl   que se había quedado impregnando las frías paredes de la inmensa casona.  Úrsula sintió la ausencia de la abuela hasta el más recóndito lugar de su alma, pero el abuelo…, él sí se quedó huerfano. Deambulaba por la casa siempre acongojado, arrastrando los retazos de vida que le quedaban.  De noche lloraba como un niño que reclama la atención de la madre.  -Abuelo, ͟ otra vez llorando ¡ Ay no mija,  quien  dijo- no, no estoy llorando , es que los ojos se me cansan y lagrimean.

Si supieras abuelo que yo puedo sentir el olor del perfume de abuelita. Es casi como si ella estuviese aquí.

- Sí mija , ella está aquí, nunca se ha ido, mientra ella esté en nuestros recuerdos,  y en nuestra alma ella seguirá viviendo. Abuelito tu no crees que a mi abuelita no le hubiera gustado que nosotros estuviesemos inmersos en esta tristeza tan grande. Eso no es vida abuelito y nosotros estamos vivos y a mi abuelita le gustaria vernos bien, sabemos que por ahora no podemos  estar totalmente felices pero si intentando vivir e intentando llegar a una normalidad razonable.-

-Ya para mí no existe la vida normal mija, tal vez para ti que estás llena de juventud, pero a mi solo me queda esperar a que venga la muerte a rescatarme de esta angustia. -- Abuelito no seas egoísta. ¿No piensas en mí? Yo te necesito, imagínate qué haría sin ti, sola en esta inmensa casona, sola con mis fantasmas y peor aún, asechada por los bandoleros de este campo que faltando tu, no perderían tiempo en molestarme .  No abuelo, no tienes permiso de morirte.  Además ya está bueno de lloraderas, no pienses en que abuelita se ha ido, solo piensa en los momentos lindos que pasamos a su lado, ya tendremos tiempo de reunirnos todos otra vez, la vida no termina con la muerte abuelito, ahi es que comienza.  Estamos aquí, tenemos que seguir viviendo, si, abuelito viviendo como siempre. Mira, para que te contentes te prometo que mañana te voy a preparar un sancocho de patitas de cerdo con un arrocito blanco  como el que te hacía mi abuelita, verás que me va a quedar igual de sabroso, ella me enseñó a prepararlo y te vas a chupar hasta los dedos de los pies, jajajaja. ¿Está bien?   Anda abuelito acuestate a dormir que mañana será otro día. Bendición abuelo, duerme bien.-     -Dios te bendiga mija,- respondió el abuelo con voz dolida y entrecortada mientras cabizbajo caminaba hacia su habitación.

La mañana llegó hermosa en todo su esplendor y Ursula decidida a hacer la vida del abuelo más llevadera se despojó a propósito de su usual tristeza. Abrió todas las ventanas  y puertas de la casa permitiendo que entraran los tímidos rayos de sol a calentar el hogar que había estado dormido desde que la abuela se fue.  Abrió la ventana del fregadero   respiró profundo para llenarse  los pulmones de la tierna y fresca brisa del mes de noviembre y dio gracias a Dios, a la vida y a la naturaleza por estar viva.  Después comenzó a sonar cacerolas y ollas en la cocina. El aroma del café se extendió fluyendo a su antojo por toda la casa, como una ninfa que llevaba en sus brazos  miles de  recuerdos agradables.  Entonces por primera vez en mucho tiempo, encendió la radio y hubo música, relatos, poesías que impregnaron la casa de normalidad y esperanzas renovadas de vivir.  En medio de su nueva actitud positiva volvió a sentir  ese aroma tan particular del perfume de la abuela. No hubo cabello en su cuerpo que no se le erizara. Salió corriendo a contarselo a su abuelo creyendo que era una experiencia extrasensorial. Mientras más se acercaba a la habitación, más fuerte sentía el olor. Casi podria asegurar que en cualquier momento se encontraría con la abuela de frente. Por un breve momento permitió que su mente divagara rescatando a su abuela de la tumba para entre sollozos de felicidad tirarse en sus brazos mullidos y cálidos.  Así entre esa mezcla de esperanza vana y deseos imposibles, se asomó a la puerta de la habitación del abuelo que asustado como un niño travieso escondía el frasco de perfume que había estado esparciendo por la habitación.  De primera intención Úrsula quiso reclamarle pero, al ver sus ojos anegados en llanto no pudo más que abrazarlo tiernamente como la abuela misma la hubiese abrazado a ella.

 El abuelo nunca dejó de llorar por la pérdida de su gran amor, su compañera de toda la vida. La pena lo fue consumiendo lentamente, día a día.  Una noche, su amada Ana llegó hasta él vestida de gala. Extendiendole sus brazos le preguntó que si él quería acompañarla  y él inmerso en una inefable alegría, le contestó, -¡Sí… acepto!  Dejó su cuerpo dormido sobre la cama y de la misma manera como hicieron en su temprana juventud se escaparon juntos a vivir su eternidad .           

lunes, 29 de mayo de 2017

Amado Cáncer capítulo 2


Amado Cáncer           Capítulo 2



Carmen e Idalia repasando el libro.
La suave brisa de la montaña le trajo a Úrsula recuerdos dulces de la niñez.  Había entrado en una especie de viaje que sutilmente la llevaba a repasar y revivir su camino por la tierra paso a paso y detalladamente .  Ahora podía entender las situaciones ocultas que la llevaban hacia todos los eventos que marcaron su vida. Esas cosas que ni se entienden, ni se analizan pero que son parte fundamental del gran madato divino.  Llegó a la antigua casona de los abuelos y se sorprendió de la gran claridad con la que veía las cosas, no era un simple recuerdo, ella estaba realmente allí, aún así tenia miedo de despegar la vista de la casa para que no desapareciera como si fuera un espejismo.  Emocionada se disfrutaba los detalles de su  antigua casona.  Un rechinar llamó su atención y al volver la vista vio a sus abuelos sentados en el balcón meciendose como siempre en sus sillones de madera.     Ellos al verla se alegraron y  le dijeron “ Ay nena que bueno que llegaste de la escuela”.  Y ella salió corriendo sentándose en la falda de la abuela. Los miraba con gran ternura por que dentro de sí ella sabía que en cualquier momento tendría que despertar. Aquel  mágico lugar se hubicaba campo adentro, cuidado, resguardado por la naturaleza. Con el abuelo había aprendido a respetar a la Madre Tierra, Veía cómo  generosa daba fruto al ciento por uno y desde muy pequeña supo que esa gran abundancia que fluía de esa madre todoparidora era para ser compartida. El ser humano tenía que con respeto posserla, razgar sus entrañas, penetrar su intimidad y luego con el pasar del tiempo, como cualquier mujer poseída daba a luz el fruto anhelado. --¿La tierra es mujer, abuelo?  Definitivamente mija, no hay duda de ello., Y es nuestra gran madre, y tenemos que respetarla, amarla,  cuidarla.

 Las lecciones del abuelo eran siempre interesantes y repletas de sabiduría. Había una gran fuente de sabiduría dentro de aquel cuerpo curtido por el sol, de andar lento y pesado. Él era el huracán que comenzaba a amainar, ella, la abuela, era la luz tenue y vivificadora del nuevo amanecer o el ocaso.

 En su vida Úrsula estubo repleta de infinidad de símbolos visuales con significados sorprendentes. Todo tenia un porqué.  Sus sentidos se agudizaron al máximo haciendo de su vida en la antigua casona una inmersión a plena conciencia en el mundo oculto de las  realidades dormidas. En la casona solamente vivían sus abuelos y ella pero era un verdadero hogar donde como en todos los lugares , fluían a través del aire sueños e ilusiones y esperanzas.   Todo comenzaba en las mañanas después del cantío del gallo e inmediatamente la abuela se despertaba produciendo con gracia el sonido ritmico con las ollas en la cocina.   Luego se desplegaba en el aire perfumando el santo hogar aquel delicioso olor a café recién colado.  Nunca podía faltar el pan sobado y calientito, la mortadella y el queso de papa.    Para Úrsula nunca podia faltar el pilón en forma de mano o gallinta. Qué arte tenia la abuela para cocinar, esos olores se esparcían por todo el campo. Aún cuando Úrsula regresaba de la escuela , desde la distancia sabía que había preparado la abuela para cenar.     –Abuela hoy hiciste guineos maduros fritos, ¿verdad?, no mija, contestaba la abuela, hoy cociné morcilla, mondongo, cuajito y morcilla.  – No, no, abuelita mira que estoy hambrienta y a mi no me gusta nada que tenga que ver con las visceras de los animales-  ---Ja, ja, ja, son bromas mija, hice arroz blanco , habichuelitas guisadas pollo frito y tarannnn, guineitos maduros fritos -.  – que rico abuelita, que rico.-      



En la casona de los abuelos no había television. No era que no lo habían inventado todavía,  era que no estaba al alcance monetario de los abuelos. Además muchas personas consideraban que era una forma de perder el tiempo y realmente en las casas había mucho trabajo que hacer como para estar sentados viendo television. Algunos, como los más recatados pensaban que ese invento era el cajón del diablo y que las casas que lo poseían podían resultar embrujadas. Esta era la época donde la inventiva suplía como gran maestra todas las necesidades y la satisfacción se desbordaba como rios ante la obra hecha, fuere cual fuere. Lo que sí había era un antiguo radio donde se escuchaban las novelas del momento. La abuelita escuchaba a “Los tres Villalobos”a la 1:30 de la tarde y luego a Leonardo Moncada,”El titan de la llanura”. La voz profunda y melodiosa de Raúl Carbonel (padre) tenia suspirando a todas las mujeres del barrio. Cualquiera de ellas hubiese dado lo que no tenían por ser rescatadas por este heroe que como príncipe valiente resolvía todas las situaciones desesperantes  de la protagonista de la novela.      A juzgar por la expresión de la abuelita también vivía un secreto romance con la voz que seducía mágicamente a través del espacio.  Úrsula, de vez en cuando también derramaba su lagrimita por aquello de complacer a la abuela.  Pero lo más que disfrutaban era el programa de Don Rafael Quiñones Vidal.  Era un programa de aficionados a la música, canto y poesía. Ahí las personas tenían la oportunidad de demostrar su talento.  ¡Cuanto hubiera dado Úrsula por estar alguna vez en “Tribuna del Arte”y ganar en base a su talento una, dos o tres estrellas. Su imaginación fluía sobre la música que escuchaba con suavidad y realiasmo transportándose a “El lago azul de Ipacaraí, a la leyenda del indiecito Guaraní, a la despedida del jíbaro que abandonaba su tierra buscando un futuro mejor con su “Adios, adios Borinquen querida.”  Muchas veces se preguntaba por que alguien decidía irse de la patria si Borinquen era el mejor y más grande lugar del mundo, el único mundo que ella conocía.

De allá, de aquel campo besado por Dios , adquirió la fe y la paz que salían a su rescate cuando ella lo necesitaba. Era cierto que sus padres no estaban con ella, pero tenia a sus abuelos que eran el más grande tesoro que la vida le pudo dar.  Su padre había muerto cuando era muy pequeña y su madre viajó a Estados Unidos , como el jíbaro de la canción buscando un futuro mejor.  Allá ella encontró una nueva vida, un nuevo compañero y dos nuevos hijos.

Y Úrsula se quedó libre en el campo, llenándose el alma de sutiles verdades y goces infinitos. Su niñez y su temprana juventud transcurrian en paz, sin  penas, ni sobresaltos hasta que un diminuto comejen comenzó a perforar las entrañas de la abuela. Este roble aparentemente indestructible, que se enfrentaba ante las adversidades con aplomo y valentía, comenzaba a doblar su tronco, a desacelerar su marcha. El cancer invadió su frágil sistema rápido y sin tregua. El medico les dijo que ya no había remedio que todo era cosa de esperar el desenlace. Entonces Úrsula se hizo más grande y más fuerte. Crecida ante el suplicio de la abuela y el desmoronamiento emocional del abuelo, tomó las riendas de la familia y les devolvío con creces todos los sacrificios , desvelos y llantos convirtiéndose en su soporte.

Ya para los últimos días de la abuela, la incomodidad y el dolor se habían hecho insoportables. Algunas veces caía en un profundo letargo. Por momentos abría  sus ojos y hablaba con sus propios muertos que, decía ella, estaban a los pies de la cama visitándola. Otras veces sonreía divertida por las travesuras de los niños imaginarios que veía a su alrededor. Niños, ángeles, muertos, todo era una mezcla de confusion, escepticismo por parte de Úrsula, y a la vez deseo profundo y genuino de que allá en el lugar  celestial soñado por todos , exista la vida, la verdadera vida, donde la anhelada eternidad sea una realidad.

La abuela selló su historia con una aspiración perfunda que tuvo por retorno un postrer suspiro.  Inmediatamente se desprendió su espíritu abandonando la materia vieja e imperfecta, para recibir su nuevo cuerpo perfecto e incorruptible.

sábado, 27 de mayo de 2017

AMADO CÁNCER. PRIMER CAPÍTULO







MUJER DE TEMPLE INTELECTUAL Y PUBLICACIONES SOL EDITORES


PRESENTA
 
DE 
IDALIA CASTRO CORREA

CON LA REVISIÓN Y  EDICIÓN ,
DE:  CARMEN M. CASTRO CORREA

AMADO CÁNCER

©COPYRIGHT


DEDICATORIA

 

¡A TI MUJER,
TU ESPÍRITU INVENCIBLE!






PRÓLOGO 

 Amado Cáncer es una obra literaria que atrapa al lector y lo deja transformado, fortalecido y con una experiencia rica que le hace sentirse invencible y poderoso ante los retos y situaciones difíciles de la vida; como la terrible enfermedad del cáncer.

Idalia se inspira y utiliza todos sus talentos para presenter de forma sencilla, una secuencia de eventos en su vida y en la de otras personas, ante los cuales se enfrentaron con valentía; vivencias que van contribuyendo a un crecimiento y evolución espiritual.  Amado Cáncer provee esa experiencia sin caer en adoctrinamientos dogmáticos religiosos.

Desde la perspectiva social, este trabajo nos permite entender cómo una experiencia significativa de afecto, de protección, de amor en la niñez no provista por los padres, nutre y fortalece al ser humano para trabajar distintas situaciones en la vida. Estos momentos de ternuras se convierten en aureolas de protección que permiten la superación  y el sentimiento de seguridad  y de poder necesarios para triunfar, aún con el diagnóstico de una enfermedad terminal.    

Es evidente que la autora ha pasado por un proceso abarcador y profundo de evolución espiritual. Aún así se considera “dinosaurio”, que sugiere etapas primitivas en la evolución humana. De esta forma nos hace pensar en la necesidad de crecer y aprovechar cada instante, cada suceso, para proyectarnos a la verdadera razón de nuestra existencia: ¡purificarnos para elevarnos lo más perfectos que podamos hacia la eternidad!





 Por:     Profesora; Daisy Díaz





AMADO CÁNCER

Capítulo 1



El sol comienza a besar el horizonte dejando en su romance con la tierra destellos anaranjados, amarillos intensos, plateados espectaculares. Desde la montaña se puede apreciar un pueblo aparentemente dormido, con muy poca vida en la calle.  Sin embargo, en el interior, dentro de las casas, fluye la vida a borbotones.  “La casa no es la vida”, pensaba Úrsula Morán,  “La vida está adentro”. Si la casa deja de ser la vida permanece.


Una sensación de paz se había posesionado de su alma llevandola a hurgar recuerdos de antaño. Todo le parecía ahora insignificante: el placer carnal, aquel que a veces sólo gratifica el cuerpo, aquella clase de amor a una pareja que se convertía en enfermizo, el trabajo, el afán desmedido por el éxito, el quehacer diario interminable.  La terrible preocupación por los demás que jamás la abandonaba. Todo había pasado a un plano supremamente inferior. Nada importaba por que al fín había encontrado ese único y magistral momento donde era ella, sí, solamente ella abrazada como nunca antes al universo, Rodeada por el fluir verdadero de la vida.  Y allí sentada en aquella piedra a lo alto de la montaña  estaba felíz y respiraba por fín…paz.  


Maravillada sonreía por el color llamativo de todas las cosas, La yerba despedía su olor a frescura verde, los árboles le susurraban secretos milenarios, las flores bordaban los jardines cercanos de poemas indescriptibles que solamente pueden leer el alma. Y ella aletargada en su Delicia espiritual, descubría lentamente la realidad plena y suprema de todas las cosas. A su derecha pudo distinguir el camino que conducía hacia el centro del pueblo y recordó que fué precisamente ahí donde tomo la determinación de ser feliz, aún con el diagnóstico del cancer...  


Desde el día de su diagnóstico, Úrsula adquirió la Fortaleza de los robles. “Puede ser que el vendaval arranque mis hojas y tal vez puede que quiebre alguna de mis ramas , pero no permitiré que desarraigue mi tronco de la tierra, no al menos hasta que termine de criar a mis hijos, los voy a ver crecer.   Bueno, pero,  ¿de qué me quejo Dios?  Tengo todo lo que necesito y aún más y yo sé que en mi proceso con esta enfermedad puedo contar contigo”.


Su diagnóstico fue directo y sin preambulos, “tienes cáncer” le dijo el medico como quien dice “ojos lindos tienes”. No hubo rodeos, ni consideración, ni lástima. Y a ella, (negrita como el carbón) se le revolvió el alma altiva, respiró profundo e interpuso su orgullo ante el dolor. “ Nadie verá llorar a esta negra a causa de unas simples e insignificantes células cáncerosas. ¡Ja!, se necesita más que eso para doblegarme. Luego pensó en sus hijos y … se le estremeció el alma.  La vida la enfrentaba ante su punto más débil.   “ ¡Oh, Dios!, cómo se lo dire a ellos…? Ayúdame a decirlo con toda la naturalidad posible, permite Señor que yo no convierta esto en un infierno innecesario, que todo sea  suave y sin tanto dolor. Quiero que estés a mi lado para enfrentar esta situación, oraba.  Caminó hasta la parada del autobus prometiéndose en cada paso que no permitiría que esta enfermedad le robara los mejores años de su vida. Era el tiempo de la crianza y lucharía hasta el ultimo recurso para lograr su objetivo.


Ya dentro del autobus, iba dándole forma a las ideas. Repentinamente una oleada de rabia y desconformidad rompió su aparente ecuanimidad. ¿Por qué yó?  ¿Por qué  me tiene que suceder esto a mí? Tanta gente maquinando maldad por el mundo y me tiene que suceder precisamente a mí.  ¿qué hice? No entiendo, no puedo entender. ¡Esto es injusto!.  Imaginó cómo sería la vida de sus hijos sin ella. Ashley con 7 años, la mayorcita, la que cuidaba a sus hermanitos con tanta capacidad, Joselito de 5, y Viviana de 3. ¡Están muy pequeños, Señor aún me necesitan! Un sollozo tardío se escapó de su garganta llamando la atención de la pasajera que viajaba junto a ella.  "No llores querida”, todo en esta vida tiene remedio, “excepto la muerte, claro está”.    

Ese recuerdo la hizo sonreir. ¡Quien lo hubiera dicho!, han pasado veinte años desde aquel día. “ ¿ha sido esto un milagro, Dios?  Realmente no lo sé. Lo cierto es que he visto tu Gloria. He descubierto algunos de tus secretos y me siento feliz, aquí en este lugar de ensueño conociéndote aún más. Pero quiero preguntarte Señor, ¿cómo es que llegué aquí? Porque hace unos instantes yo estaba en la cama del hospital, mis hijos y algunas persona la rodeaban, estaban tristes Señor, compungidos, pero, sí, ya recuerdo,  me levanté, Sí Señor me levanté y comencé a caminar, pasé por la estación de las enfermeras y ninguna me dijo nada, Nadie trató de detenerme y aproveché  para continuar mi camino sigilosamente para que no notaran mi presencia. Bajé por el elevador, llegué al primer piso y en mi recorrido por el pasillo observe las vidas que llegaban y muchas otras más que como yo iban de salida. A mi lado una niña de cabello negro rizado, descalza y en su bata de hospital, intentaba ganar acceso a la salida. Su rostro se iluminó cuando vió a su papá a través de los cristales saludándola desde la montaña. Agitó sus brazos en señal de saludo. Estaba plena de dicha, feliz. Repentinamente un lamento rompió el aire paralizándola: ¡Leonoraaaaa…! Era su madre, angustiada ante la posibilidad de perderla. Y Leonora regresó a su lecho de hospital para seguir sufriendo. Crucé la calle y seguí montaña arriba tremendamente atraída por esta piedra donde me encuentro sentada y reconozco que es el tiempo de hacer mi recuento en este ultimo y perfecto instante de paz.    

miércoles, 17 de mayo de 2017

Libro Amado Cáncer

 

 

 

 

Gracias a nuestra gente hermosa, ya nuestro blog MUJER DE TEMPLE  INTELECTUAL está a punto de alcanzar las 25,000 visitas por eso hemos decidido regalarles capítulo por capítulo  completamente gratis el libro de Amado Cáncer.

Es nuestro deber advertirles que Amado Cáncer no es un libro fácil de entender. Es un libro que require concentración y en muchas ocasiones los lectores han tenido que leerlo dos veces para captar la gran profundidad de sus palabras. A continuación les dejo con una breve explicación  del contenido.

 
 
Amado Cáncer nace de la necesidad de detenerse para encontrar la realidad de la existencia. A veces es necesario que, para encontrar esa realidad, seamos sacudidos con el diagnostico de una enfermedad terminal.   Ese es el caso de Ursula,  personaje principal de esta obra. Este personaje es una sabrosa mezcla de muchas historias verídicas con una pizca de fantasia que hace la trama más interesante. Relata cómo una mujer se enfrenta durante muchos años al espectro del cáncer. Su lucha por sobrevivir le permite participar activamente en la crianza de sus hijos, hasta el momento en que le corresponde rendir cuentas y sentada en una piedra, repasa la historia de su vida y descubre secretos milenarios.  Amado Cáncer es una realidad absoluta que atañe a todos, por que nos enfrenta al punto clave donde todos los seres humanos rendimos cuentas al creador.
 
 
Al alcanzar las 25,000 visitas comenzaremos a postear el libro cápitulo por capítulo.

miércoles, 19 de abril de 2017

Farmacias legales y Farmacias ilegales-


-De la fructuifera pluma de nuestro poeta del pueblo Salvador Nazario Gómez les presento este escrito que  me dió mucho que pensar y analizar.  Realmente vale la alegría de leerlo. 

Nota: este escrito no se encuentra en su libro de poemas.
 
Estuve hablando con una maestra de uno de los pueblos cercanos; me relató como de un día para otro, después de
25 años de trabajo, se afectó emocionalmente. Retiró de su
cartera cinco potes de pastillas y me dijo, que todos los días
tiene que tomarse las cinco pastillas porque de lo contrario
se descontrola y no puede atender a sus estudiantes.
Recordé otro caso, una maestra para poder recibir el tercer
grupo tenía que tomar una pastilla, de lo contrario no podía atender al grupo. ¿Cuántos maestros estarán en la misma
condición? No solamente los maestros; los demás profesionales
o trabajadores que trabajan en las diferentes oficinas públicas
y en oficinas privadas. Hombres y mujeres consumiendo tranquilizantes; atendiendo al público bajo los efectos de las
sustancias químicas.
Muchas veces nos preocupamos por el alimento; y tenemos
temor al pensar qué sucedería si cierto día los barcos no pueden llegar a la isla con los alimentos que necesitamos.
De la misma manera, qué sucedería si las farmaceúticas dejan
de producir las toneladas de pastillas que diariamente necesitamos para controlar el descontrol emocional de nuestro
pueblo. Un pueblo formado por personas que legalmente compran sus antidepresivos en las farmacias sin violar la ley;
y otros comprándo sus antidepresivos en las farmacias clandestinas llamas ''puntos'' violando la ley.
¿Qué diferencia existe en visitar una farmacia legal para comprar la droga, o visitar una ilegal para comprar. quizás
la misma droga? Hagamos un experimento: Tomemos las
personas que compran sus drogas legalmente y encerrémos-
la en un cuarto sin darle sus medicinas; en otro cuarto coloque-
mos al que las compra ilegalmente y hagamos lo mismo. El re-
sultado será igual: Dos grupos de personas pidiendo a gritos
sus pastillas. Indiscutiblemente que nuestra isla sin sus tone-
ladas de pastillas para los nervios, legales e ilegales se con-
vertiría en un manicomio en las aguas del Caribe.
Y nadie me diga que venir a Cristo es la solución, yo creo que
en muchos casos funciona, pero por qué tenemos iglesias lle-
nas de cristianos tomando pastillas para poder funcionar;
cristianos tomando valium, xanac, hydroxysine, temazepam,
clonazepam, verlafaxine, xypresa, clonopin, litium, etc, etc.
Es verdad que Jesús es la solución a los problemas de la hu-
manidad, pero si no tenemos un verdadero encuentro con él,
y le reclamamos sus promesas de llevar nuestras enfermedades,
no importa la que sea, estaremos a merced de las grandes
farmaceúticas que cada día se enriquecen más y más.
El tema del descontrol emocional en nuestro pueblo es tan
complejo que una parte de nuestra genética ligada a EspaÑa
contiene genes árabes y genes judíos. El ejemplo lo vemos en
el apellido Quiñones y Quiñonez; la ''s'' al final o la ''z'' al final
establece si el apellido es de origen judío o árabe. Si llevamos
la genética por la parte judía, y a los judíos le ofrecieron la
alternativa de escoger entre un hombre santo, justo, bueno con
miles de hazañas milagrosas y un Barrabás, que hasta el nom-
bre asusta, asesino, ladrón y violador; y ellos escogieron a Ba-
rrabás; no hay la menor duda que esa decisión fue producto de
una locura colectiva.
Ahora comprendo porque las maldiciones que encontramos en
el libro de Deuteronomio 28:28 se cumple en el pueblo judío y
nos alcanza a nosotros los boricuas: ''Jehová te herirá con
locura, ceguera y turbación de espíritu.''
Y queriendo amortizar este tema, vuelvo a pensar en el almirante
Don Cristobal Colón, reclutando sus marineros en las cárceles
españolas y llenando sus tres naves de maleantes, maniáticos,
violadores, asesinos, pillos, truhanes, candidatos a la valium;
una tripulación que por poco lanza a Don Cristobal por la borda a los tiburones. Y pienso en las tres naves: La Santa María, la Niña y la Pinta llegando a las aguas del norte de nuestra isla;
y al almirante Don Cristobal, en la Santa María, ordenándole a un Nazario que subiera a lo más alto del mástil y oteara el horizonte; y allí lo escucho gritar: iTierra, tierra, tierra! Y en la Niña un Rodríguez: iTierra, tierra, tierra!; y en la Pinta, un Mojica: iTierra, tierra, tierra!
iAy bendito, lo que le esperaba a las tainas!
-Salvito-

lunes, 17 de abril de 2017

Enajenado



No existen palabras buenas ni malas, sólo existen símbolos que al ponerlos juntos crean una imagen mental. En este relato las palabras 'malas' son  expresiones desesperadas,  producto de una tremenda frustración  e impotencia ante la profunda inhabilidad de control físico, emocional y sobre todo mental.

E

ran las seis de la tarde y no había probado bocado en todo el día. Casi había perdido la conciencia con el último cantazo de droga. En su mente confundida y enferma volaban miles de corceles negros que dibujaban con sus patas delanteras en el aire: "más, más, más...".

Trató de abrir los ojos y era casi imposible; unas manos invisibles se los sujetaban con mucha fuerza. Esperó unos segundos y comenzó a medio abrirlos. A través de las largas pestañas podía ver los barrotes de una celda imaginaria que lo mantenía privado de su libertad. Miró sus pies sucios, repletos de llagas infectadas y se dijo: "Estoy ‘jodío’, maldita sea la cabrona droga. ¿Cuándo carajo voy a salir de esto?". Recordó su niñez, cuando podía disfrutar de un hogar y de los cálidos brazos de una madre sobreprotectora que finalmente terminó yéndose para el cielo. Entonces se juró: "Esto se acabó. No me voy a meter más esa porquería. ¡Ay, Diosito Santo, ayúdame!".

Con mucho trabajo logró incorporarse y decidió regresar a casa para pedirle perdón a su padre. A su regreso lo esperaba un padre ansioso, con los brazos abiertos, habiéndole perdonado todas sus parejerías y malacrianzas pasadas: "¡Ay mi’jo, mira cómo estás! Vete y báñate para que comas algo calientito". Después de su aseo, de afeitarse y ponerse ropa limpia, volvía otra vez a notarse las finas facciones de un joven guapo que distaba mucho del tipo que pedía dinero en las calles para drogarse.

Esa noche cenó bajo el amparo del hogar unas sopitas calientes con arroz blanco: "Mira mi’jo, quédate a dormir aquí esta noche", le dijo el padre anhelante y lleno de esperanzas. Su habitación siempre había estado disponible. La única razón para estar fuera del hogar, sufriendo tantas calamidades, era su maldita adicción a las drogas. En más de una ocasión lo habían internado en centros de rehabilitación. Incluso una vez, cuando comenzaba a desviarse hacia el infierno de las drogas, su padre se le arrodilló en la calle rogándole de favor que no siguiera hundiéndose en ese trágico mundo, pero todo fue en vano. La droga era la dueña absoluta de su vida. Formaba parte de un inmenso grupo de jóvenes que habían caído presos de su afán inicial de experimentar otras sensaciones fuera de este mundo. Él, inmaduro, a raíz de la muerte de su madre se sumergió por completo y sin control en esa pesadilla anunciada.

Conversó un rato con su padre y luego se retiró a la habitación. Por primera vez en mucho tiempo, disfrutaba de una cama limpia y mullida. Se fijó en el abanico del techo. Daba vueltas tan rápido que a su vista las aspas se desaparecían y sólo quedaba la redonda base que las sujetaba. Esto le provocó náuseas y tuvo que salir corriendo para el baño a vomitar: "Maldita sea, ya me estoy enfermando. Pero... no me vas a ganar". Se regresó a la cama preso de un molestoso sudor frío. Toda la noche la pasó sintiendo cómo cada célula de su cuerpo le pedía a gritos la cura. Estaba viviendo un infierno insoportable. En su delirio veía cómo una jeringuilla gigante blanca se insertaba justo al centro del corazón y esparcía por todo su cuerpo una sensación de bienestar que expulsaba sus calambres en forma de sapos rojos, verdes y azules. Esta visión duraba segundos y luego sentía la realidad de sus músculos anudados por el calambre. Vómitos, diarreas, sudores fríos; la muerte sobre su espalda liderando el millar de corceles negros.

En la mañana ya se le habían agotado todas las fuerzas y como pudo se fue a la calle a buscar la manera de solucionar su problema. Temblando llegó hasta el 'punto' y le dijo al vendedor: "Mira chico, estoy enfermo, fíamela por hoy. Te prometo que en la tarde te traigo los chavos". "Nosotros aquí no fiamos, así que circula antes que te demos pa’bajo". Cabizbajo, temblando y con los brazos cruzados, se alejó.

Una terrible sensación de rabia e impotencia se le anudaba en la garganta conteniendo un llanto viejo porque ‘los hombres no lloran’ y aún guardaba para sí una pizca de dignidad. En su mente comenzó a idear una y otra vez las diferentes maneras de obtener el dinero para costearse la cura. Con un vaso de cartón se le acercaba a las personas para pedir dinero. Algunos le tiraban par de centavos, otros le recriminaban diciéndole que se fuera a trabajar. Durante dos horas sólo había recogido un dólar y cincuenta centavos. Desesperado decía: "Esto está cabrón".  Siguió deambulando por las calles buscando la manera de hacer lo que fuera para conseguir  la cura... y la consiguió.

Al recibir el cantazo sintió que su espíritu se desprendió del cuerpo elevándolo a un estado supremo de placer momentáneo. Allí, en aquel lugar solitario, alejado del bullicio del pueblo y drogado, se sentía como un rey en su 'palacio de cartón'. De repente sintió unas manos poderosas que lo levantaron del suelo sacudiéndolo con fuerza; manos que salieron de la nada. Eran tres individuos que lo restrellaron contra el suelo y comenzaron a golpearlo. Después de muchos golpes, exhausto y casi sin fuerzas, él les gritaba: "Mira, bendito, no me golpeen más"; pero ellos continuaban agrediéndolo, propinándole puños y patadas. Uno de ellos trató de detener al más abusador diciéndole: "Ya está bueno chico, el 'cabrúfalo' este ya se está muriendo". "No, no... a este 'hijuela' hay que rematarlo", contestó. Agarró un pedazo de madera 4" X 4" y lo levantó al aire con una furia infernal. Otro de los hombres se le abalanzó encima para tratar de evitar el golpe: "Quítate coño, porque te jodo a ti también".

Desde el suelo, el adicto vio cómo ese monstruo lleno de maldad y furia levantaba el arma mortal que le arrebataría la vida. Hubiera deseado que el proceso fuera rápido, pero una inmensidad de tiempo se interponía entre el golpe y él. Un proceso a cámara lenta lo regresaba a su hogar. Vio a su padre, a sus hermanos y hermanas llorando por su partida. Se arrepintió de todos sus pecados, pidió perdón a Dios y volando fuera del cuerpo fue a refugiarse en los brazos de su madre y junto a su hermano menor, años antes fallecidos. El tremendo golpe fue asestado con precisión. Su cráneo fue destrozado, la quijada le fue desprendida y el rostro quedó totalmente desfigurado. Finalmente lo dejaron tirado en la acera dándolo por muerto.

Hay saña dentro de algunos seres humanos y la violencia no es exclusiva de los ignorantes o delincuentes habituales. Esos tres despiadados se hicieron dueños de la ley que una vez juraron defender y conociéndola perfectamente la violaron con premeditación y alevosía, a plena conciencia de lo que estaban haciendo y con toda maña.

En la mañana fue encontrado por una persona que conducía por el lugar. Este buen samaritano dio parte a las autoridades e inmediatamente se personaron al lugar policías e investigadores. La escena que encontraron fue totalmente impresionante: una persona inconsciente con la cabeza y el rostro destrozados sobre un baño de sangre.  La noticia del día era: "Mataron al ambulante de la luz".  Para sorpresa de muchos y desgracia de otros, aún presentaba signos vitales... ¡aún estaba vivo!  Rápidamente fue puesto en una ambulancia donde lo acompañaba un policía que, contrario a los agresores, respeta el juramento de protección a los ciudadanos.  Él le sostenía la mano y le decía frases de aliento: "Aguanta flaquito, aguanta. Ya verás que todo va a salir bien".  El apoyo de este buen Agente fue realmente un alivio para el joven herido. Inmediatamente fue llevado al hospital donde le salvaron la vida.

Después de muchas cirugías y varios meses de hospitalización, regresó a su casa, aún sin poder hablar por el daño provocado a su quijada. La identidad de los bandoleros que lo habían golpeado había estado a salvo por varios meses, pero ellos, delincuentes al fin, deseaban terminar con su trabajo. Una vez él mejoró y pudo hablar, lo citaron para que fuera al cuartel de la policía a hacer el reporte. Su padre lo acompañó porque ya ambos habían quedado de acuerdo con denunciar a los agresores. Esto era como entrar a la boca del lobo. Al llegar el momento de la entrevista no le permitieron a su padre estar presente. Se lo llevaron a él a una habitación donde sólo los que estaban allí saben lo que ocurrió. Amenazas desconocidas para los demás dejaron impune ese abuso, ese terrible atropello, aunque esos abusadores están sujetos...  ¡a la Justicia Divina!

Al salir de la habitación su padre le preguntó: "¿Los denunciaste?". “No, no pude". "Pero... ¿por qué no?". Él bajó la cabeza sin responderle y con un terrible sentido de impotencia apretándole el alma aseveró para sus adentros: ¡Ah, coño, carajo... si los denuncio, tú te me mueres!


              En honor a un ser muy especial que nos deja con una gran lección
Estas fueron las últimas palabras que me dijo.
  Escucha bien sus palabras:
  "Ay Tití, estoy ‘juqueao’, no puedo dejar esta porquería. 
Nadie debería ni siquiera probar esto,
 es un infierno lo que se vive con esta mierda”.
 
 
10 DE ENERO DE 1971 - 28 DE JULIO DE 2011 
 
¡YA DESCANSA EN PAZ!